miércoles, 2 de octubre de 2013

Científicos, Físicos y Analfabetas Funcionales.

Comenzando con un feedback desde mi desaparición en este blog, he estado trabajando como profesor de física, geometría y matemáticas en una escuela secundaria desde inicios del año. En otro momento hablaré sobre mis experiencias ahí. 

El día de hoy tuve la oportunidad de asistir a un seminario de física en la educación, al cuál nos invitó a mi y a otro compañero la coordinadora de ciencias de nuestra escuela. 

Iba en parte emocionado, en parte no tanto (perder horas de clase de los chicos no es algo que me guste, pero de vez en cuando es necesario, para ellos y para mi) hoy justamente a dicho seminario. 

En él, además de haber comida, hubo un señor, dando una conferencia sobre cómo enseñar física en las escuelas, y cómo tratar de hacerlas divertidas a los demás. 

En primera instancia, mostró un vídeo donde mostraba la física que ocurría en los parques de diversiones. Cosas que uno ya sabe, pero entendía la idea: tratar de mostrar la física, no como algo duro, o como algo funcional, sino como algo que está en todas partes. Inclusive hablaba de ver la física a través de sus ojos, los ojos de un físico, pues obviamente la física (al igual que cualquier otra rama de la ciencia, cada vez más difusas a mi vista) es fascinante una vez que se entiende. 

Además, mostraba ejemplos donde aplicar la física desde el conocimiento más joven de un niño, cuando el ser humano comienza a distinguir detalles físicos en los objetos; cosa que, aunque no lo crean, nos diferencia de nuestros ancestros genéticos, los primates. Los primates, aún cuando pueden identificar utilidad en diversos elementos físicos, muestra dificultad o imposibilidad de distinguir detalles físicos entre diversos objetos, como la densidad.

Entonces, ocurre lo siguiente: un señor se levanta y dice algo como "esto no es física, ¿cómo me va a decir que hay física en levantar un peso o en caminar por la calle? ¿Dónde están los modelos matemáticos que describen eso? Los niños con caminar por la calle no saben física". 

Me sentí consternado, no sólo por eso, sino por lo que vino después. Al detenerse de denigrar al señor que estaba dando la charla, murmura algo como "estoy harto que me digan que debo cambiar, cuando no debo cambiar nada". 

Uno de mis compañeros decía que él siempre ha sido así, que lo conocía de la universidad. Éste señor, que le discutía al que daba la charla, era físico y su especialidad era la relatividad y la física atómica. No dudo de sus conocimientos en el área (digo, ¡soy ingeniero! y estoy en una escuela porque tengo facilidad para enseñar lo poco que sé) pero esto que estaba haciendo, estallando enfrente de colegas y desconocidos ¿era algo propio de un científico?

Mi duda viene por la última frase que soltó, sobre no cambiar. Aseguraba que ha funcionado, ¿por qué cambiar? Él no tiene que cambiar. Yo en mi inocencia, hasta ahora no pensaba que en realidad existiese gente así de estúpida e incompetente. Y encima, ¡enseña! ¿cómo carajo alguien puede enseñar sin tener en cuenta que su propio ambiente profesional cambia? ¿o que maneja variables que son humanas, ADOLESCENTES, y en constante cambio por su propio crecimiento? 

Está bien que algunos se sientan atacados por nuestras nociones tecno-centristas actuales, en las cuales toda escuela, "para que los chicos aprendan", deben estar llenas de laptops, tablets, tableros táctiles y profesores con doctorados en enseñanza, mientras se dictan las clases exactamente como hace siglos: un zoquete dando una charla frente a un grupo de gente (mismo fondo, formas diferentes). 

Pero lo del párrafo anterior no excusa a que digas que "no quieres cambiar". ¿Cómo puede haber alguien del área de la ciencia que diga que no quiere cambiar? ¡ME DA ASCO pensar en ése ser, que estalló como un adolescente bajo presión en una clase! ¿Cómo un científico puede decir que todo está bien y que no requiere cambiar nada, que él es perfecto? ¡Absurdo, un científico de años de experiencia, que quiera adaptar el entorno a su teoría, para seguir obrando de la misma forma, cuando se supone que la evidencia debe cambiar nuestras teorías! 

Luego de este incómodo episodio, otros de la sala alzaron su opinión (algunas más acertadas que otras) sobre lo bueno de la charla y lo bueno del orador, y al final volví a recordar una frase interesante (de la cuál escribiré en otra ocasión) que se dijo en la sala: "Analfabeta Funcional". 

sábado, 6 de julio de 2013

"Nada importa, pues al final todos somos seres humanos".

Mi vida dio un cambio radical, por allá en tercer año de secundaria (2003) cuando tuve un sueño, bien lúgubre, donde se oía de fondo una música similar a la de "Le Temes a la Oscuridad" y sonaba, de fondo, la frase del título de esta entrada, "Nada importa, pues al final todos somos seres humanos". Recuerdo que inclusive lo tuve, durante años, como el nick en mi msn messeger (R.I.P.).

Me di tiempo para meditar sobre esto, creo que las semanas se hicieron meses, y creo que años (tengo cuadernos, aún por ahí, donde copiaba mis reflexiones, que provenían de éste sueño). Finalmente, un día, tuve una epifanía con esta frase: realmente, nada vale nada.

Voy a aclarar esto un poco, para que no suene como algo triste: nada tiene un valor propio, nada "nace" con valor, o "aparece" con valor para nosotros, positivo o negativo. Las cosas tienen valor porque nosotros se lo damos. Es decir, las cosas sólo tienen valor porque, como humanos que somos, les damos valor.

Es así como algunos de nosotros amamos la vida, la estudiamos; otros la aman, pero sólo la admiran. Incluso hay quienes odian la vida, aun estando vivos; u odian a los humanos, siendo uno humano.

Esta escala de valores es siempre personal, pues depende de cada quién como persona, como ser humano, el adoptarla.

Así, las ciencias, las artes, el amor, el odio, la vida, la muerte, todos estos son conceptos que cada uno reacciona diferente ante ellos, e igualmente, podemos leer a los demás en base a cómo ellos valoran estos diversos conceptos.

Entonces, ¿será correcto decir que algo tiene valor, si somos nosotros los que se lo damos? ¿Esos valores, subjetivos, son principios para juzgar a los demás? ¿El que alguien odie la vida de otro ser humano, y yo lo ame, me da pie para juzgarle, si cada uno tiene una escala de valores individuales? Porque el camino al que me llevó esta, aparentemente inofensiva frase, fue justamente éste: ¿cómo puedo tener pie para juzgar a otros, o que otros me juzguen, si la escala de valores que cada uno tiene es personal, propia, como cada uno de nosotros es un ser humano diferente?

Me podría ir así con diversos temas, algunos más tabúes que otros: la eutanasia, el aborto, el suicidio, la religión, las ciencias, ... donde todos estos, y más, dependen de cómo uno valora lo que le rodea, o mas aún, de cómo un conjunto de personas se ponen de acuerdo en un sistema de valores conjuntos.

¿El considerar que nada vale nada suena ruin, cruel, como de alguien que nada le importa? Pareciera. Sin embargo, como la escala de valores es algo personal, de poder cambiarla a voluntad, aprendemos a esforzarnos por conseguir algo y, de no conseguirlo, lo dejamos ir. "Agarrar con fuerza y soltar con suavidad" oí por ahí alguna vez.

Otro asunto: como nada vale nada fuera de la óptica humana, esto significa que siendo plenamente objetivos, aún afuera de nuestro propio sistema de valores, todo vale exactamente lo mismo. Esto solo ya es motivo de discordia para todo aquel que esté apegado a algo, obsesionado.

No digo que dejemos de valorar lo que tenemos, pues por ser seres humanos, estamos llevados a darle valor a lo que nos rodea. Pero sí invito al lector que piense un poco sobre por qué valora las cosas, o porqué no. Más adelante puede que nos demos cuenta que el motivo por el cuál damos valor a algo, no es el más indicado para ayudarnos a crecer como personas.

martes, 7 de mayo de 2013

Energía y crecimiento

Los embalses vacíos, con un oscuro futuro por delante en las siguiente semanas. Sin embargo, esto no es totalmente sobre problemas de políticos que no saben cuidar el ambiente, o de nosotros por no ser lo suficientemente conservadores del ambiente. 

Todo cuerpo requiere energía. Llega un punto en la vida del ser humano, en el cuál pasa de ser niño a ser hombre, llamado "adolescencia". En esta etapa, no es ninguna sorpresa que l@s muchach@s coman como si no hubiese un mañana ¿Por qué? Porque para crecer, nuestros cuerpos demandan grandes cantidades de energía, que nosotros seres humanos obtenemos de los alimentos que nos rodean. Entonces, conclusión 1: cuando algo está creciendo, requiere más energía que la sola necesaria para mantenerse vivo. 

La dieta debe cambiar también, es decir, no comemos lo mismo cuando eramos niños, a cuando somos adolescentes, a cuando somos adultos. De consumir el contenido incorrecto de proteínas en ciertas etapas de nuestras vidas, o de grasas en otras, pueden afectar nuestra salud, hacer nuestros días menos llevaderos y hasta afectar nuestro humor. Entonces, conclusión 2: en distintas etapas de nuestras vidas, estamos en necesidad de comer diferente, para mantener una buena salud. 

Finalmente, al crecer, ocurren dolores en el cuerpo, producto del "estirón" usual de esta etapa de nuestras vidas. Conclusión 3: crecer duele.

Entonces ¿qué quiero decir? Estamos creciendo como país, y sí se están tomando las medidas para poder abastecer las necesidades energéticas (o también de agua, en el caso de nuestras cada vez más evidentes crisis de agua potable) que se avecinan. Mi opinión personal es ¿Estamos realizando un cambio de dieta en nuestra diversidad energética? ¿Reaccionamos tarde ante esta realidad?

El año pasado, estuve en una charla donde miembros la Secretaría Nacional de Energía hablaban de estar realizando un "mapeo energético" en el país, proyecto que de por sí lleva bastantes años en proceso, el cuál nos beneficiaría, diciendo en qué lugares del país hay altas densidades de energía por metro cuadrado del país, de modo de colocar plantas o realizar estudios en estos lugares para aprovechar estos distintos puntos de energía renovable al máximo. 

¿Por qué esto es importante? Y esto es para todos esos hippies apátridas que sólo atacar a su país, y aprovecharse de la situación para hacer politiquería "medio-ambiental" : ¿Quieres energía solar para tu casa nadamás? ¿O para tu edificio? CÓMPRATE TU $%&(y)=(/% PANEL CON TU )/&$%& PLATA. Pero si quieres que todo un pueblo tenga energía solar para abastecerse, y el gobierno lo pague, ¿No les parece NORMAL que el gobierno quiera estar seguro de que en ése lugar en verdad vale la pena la inversión? Porque de nada sirve que instales un parque solar que, al final, como lo pusiste en el lugar menos indicado, no alimenta totalmente al poblado en cuestión. Se requiere estudiar el lugar, y para eso también se requieren máquinas y, para eso, también se requiere dinero. 

Así que, en mi opinión personal, no culpo del todo a las personas que no piensan en el medio ambiente, sino a una falta de planificación más temprana de nuestra "dieta energética" como país. Estamos ahora trabajando en ellos, como país, porque viene un metro y un futuro monorriel, ¡y ninguno de ellos se mueve con amor, damas y caballeros!

Hemos tenidos problemas de agua, simplemente porque nuestra infraestructura no estaba diseñada para un crecimiento como el que tiene ahora nuestro país. También de energía, porque estamos creciendo. Ya todo se resolverá ... al final llegamos a la etapa adulta y la adolescencia termina. 

¿Está mal crecer? No, pero somos un país joven, es normal que este tipo de cosas ocurran. Hay que unirse como país para buscar soluciones, no señalar al que está más lejos para echarle la culpa. 

miércoles, 13 de febrero de 2013

La moda de ser "ateo".

Actualmente, soy deísta (si no sabes qué es, instrúyete con San Google). En su momento, me consideré ateo hasta que, por motivos de mi propia introspección, me di cuenta que creo que la existencia de un ser superior, mas no creo en que su existencia deba estar ligada necesariamente a una creencia religiosa. 

Sin embargo, hoy día veo en todas partes, en todos los estratos culturales, gente que se hace llamar "atea" y son más indeseables que aquel Testigo de Jehová o Mormón que te acosa casi sexualmente en la puerta de tu casa tratando de convertir a las mentes débiles. Resultan molestos, casi parásitos, llenos de quejas del mundo que les rodea, como un grito ahogado de rebeldía que no será escuchado sino por ... otros "ateos". 

Un ateo es, por etimología, alguien que no cree en un dios. ¿Qué lógica ven en esta definición, con la problemas sociales, o falta de conocimiento o de ciencia o de educación? ¿o con un exceso de educación, cultura y excelencia? La verdad, no hay. En ocasiones he oído que los médicos, o en general los científicos, deben ser ateos en sus profesiones ... ¿por qué? ¿El creen en un dios los deja ciegos para operar o dar diagnóstico de algún mal? ¿Les impide curar enfermedades? No hay ninguna relación lógica entre una y otra. 

Las relaciones lógicas, según veo, suelen venir de eventos históricos donde se relaciona la pérdida de conocimiento con religiones, como las cruzadas y la inquisición católica. Si es por ello, ¿por qué tanta gente venera guerras con videojuegos, que son igual de destructoras de conocimiento que estas dos antes mencionadas? Toda guerra que implique destrucción de edificios históricos, matanza y eliminación de documentación de todo tipo, es igual de asquerosa que estos ejemplos mencionados que "manchan" a una religión. Sin embargo, a la guerra no la catalogan como "de estúpidos", inclusive le sacan a veces ése lado positivo de que "impulsa tecnologías". 

Y no hacen falta estos ateos que tienen programas de televisión o páginas web, que se llenan de dicha con demostrar lo poco racional que es algo basado en la fe ... ¿Realmente ganan tanto con demostrar que algo basado en dogmas de fe, no es racional? Sinceramente, este tipo de personas que se burlan de aquellos con un culto religioso, hacen que a otros les de pena decir que son ateos. Honestamente, a un adolescente le paso que diga que es ateo porque es ir en contra del régimen social, igual que si bebe, fuma, tiene sexo descontroladamente, se suicida ... sí, son las mismas cosas, ¿pero un adulto, que en teoría tiene más madurez y ha visto más mundo, y no tiene las hormonas en su cabeza? Por favor ... 

El ateísmo, desde mi punto de vista, pasó a ser hoy día lo que fueron los hippies en su momento: parásitos, un mal andante que sólo sabe quejarse, que no saben sino hablar de problemas sin aportar soluciones. Es una moda, un virus tan maligno como el que desean eliminar, introduciendo de paso su propia religión: la ciencia.

No porque sean religiosas, las personas son ignorantes o morales; ni porque sean ateos, son cultos y llenos  de ciencia, infelices que por no tener una creencia religiosa, están llenos de melancolía y dolor por siempre. 

viernes, 1 de junio de 2012

Conocimiento Convergente

Estudiando para un parcial, descubrí que tengo esta habilidad especial: ¡llega gente a molestarme en mi oficina / depósito donde trabajo! Sin embargo, no les cierro la puerta. Al contrario, las veo como oportunidades de generar conocimiento útil. 

En esta ocasión, entró un compañero a conversar sobre sus pericias dando Física II (fundamentos de electromagnetismo) y me decía "¿por qué tengo que dar esto si no lo utilizo en mi carrera?". Ahí entré yo con la siguiente observación (la he hecho muchas veces, pero no he tenido oportunidad de compartirla con ustedes, mis lectores). 

Primero que todo, la innovación y la creatividad fluyen en ambientes donde la densidad de cuerpos heterogéneos es alta, o dicho de otro modo, en grupos inter y transdisciplinarios. Y esto lo he notado con mi grupo de amigos: entre nosotros suelen fluir ideas de buen calibre para resolver problemas, pues todos nosotros hemos estudiado carreras enteramente diferentes entre sí. 

¿Todo suena bonito, no? Sin embargo, surge un problema: los grupos inter y transdisciplinarios, y más con gente muy llena de ideas, suelen ser extremadamente explosivos entre ellos, y suelen haber peleas de todo tipo, discusiones, pues la creatividad y la innovación son terrenos donde hay mucha lluvia de ideas y sentimientos de territorialidad sobre el área estudiada. Es decir, de no saber manejar estas discusiones de modo fluido y con prudencia, los grupos de alta creatividad tienden a disgregarse y no se llega a la convergencia de este conocimiento y, probablemente, a la culminación de la empresa en que se trabaja. 
Lo anterior suele solucionarse ... hablando, y no hablando de cualquier forma, sino hablando en un idioma donde la otra persona me pueda entender. A nivel de proyectos, este idioma puede ir desde matemática, hasta psicología, pasando por el arte hasta las finanzas. Si no puedo hablar japonés, ¿cómo espero comunicarme con uno que no hable español?

Entonces, ¿qué ocurre en las ingenierías de las universidades en Panamá (incluida mi Universidad Tecnológica de Panamá)? Pues las carreras están hechas para trabajar en sí mismas, con su material, con su conocimiento de su área, con su "idioma", y nada más. Es decir, me limito a dar aquello que está en total ligue con lo que se da en mi carrera, sin pensar en cómo ése conocimiento debe converger en un pozo donde los conocimientos de otros profesionales se viertan, y fluyan las ideas. 

Sin embargo, tengo profesores (y sé que los hay en otras carreras) que enseñan que sus carreras son como islas y no tienen por qué trabajar con otros que son inferiores, o diferentes. Es más, es tanto así, que limitan parte del conocimiento que tienen a la hora de enseñarlo en clase, pues lo consideran "inútil" para la carrera, sin darse cuenta que esto puede mellar la comunicación del estudiante con otros profesionales. 

Señores, ¡NO EXISTE ALGO COMO CONOCIMIENTO INÚTIL, sino inútiles que no saben cómo utilizar su conocimiento!


¿Consecuencias? Todo aquello que requiera conocimientos transversales entre sí es negado, pues las disciplinas no están diseñadas para mezclarse entre sí. Al contrario, he visto en mi vida universitaria gran cantidad de ingenieros discutiendo entre sí "cuál es el mejor" en función de cuánta matemática dan, o cuánta plata generan en el campo sin hacer nada, o cuántas máquinas saben usar, o cuánto beneficio directo atraen con lo que saben. No se dan cuenta que es tan estúpido como comparar peras con manzanas. 

Este daño se ha dado, pues estudiante como yo no hablamos sobre lo que pensamos del sistema. Es hora de despertar a la realidad de que hay que dar un pequeño paso como país, al integrarnos todos como profesionales, no como islas. 

Siento que la solución está en darnos cuenta que para poder construir un mejor país, es necesario trabajar en equipo. Y para ello, el sistema educativo debe enseñar a todos a que es mejor tener 3 cabezas trabajando sinérgicamente, que 1 sola con problemas en sí misma. ¿Pero quién enseña esto sino el sistema educativo? 

Entonces, la próxima vez que te hagas la pregunta ¿esto para qué me sirve en mí carrera? mejor date cuenta que algún uso puede tener en un futuro, para comunicarte más eficientemente con otro profesional. Si el profesor te dice lo contrario, ignóralo.

viernes, 25 de mayo de 2012

Falta de idealismo

No he escrito mucho en los últimos ... meses, pues he estado trabajando en gran cantidad de proyectos de todo tipo. Organizando exposiciones con compañeros tanto de la universidad, como de grupos externos a la misma; extracurriculares y curriculares, algunos proyectos más personales, otros más grupales; con ideas mías y otras no tan mías, pero que al final termino también haciendo de mí propiedad.

De trabajar tanto con jóvenes (y no tan jóvenes) durante los últimos meses, he notado en todos los estratos de la sociedad, algo que pensé que solamente existía entre algunos mediocres de mi salón de clases: hace falta idealismo.

¿Qué quiero decir con esto? La gente hace cosas por hacerlas, o en algunos casos por objetivos externos. No se toman en cuenta objetivos internos, personales, de crecimiento espiritual y conceptual.

¿Dónde más veo esto? al iniciar empresas. Las personas se entusiasman con objetivos externos (como el dinero, la fama, y demás elementos exteriores al "yo") y tienen altos grados de ímpetu y de emoción al inicio del asunto, repito, movilizados por objetivos externos. Sin embargo, el panameño promedio (o el ser humano promedio, no sé, hablo por lo que conozco) al estar a la mitad del asunto, y no tener una base ideológica sólida  ni personal, ni grupal, ni empresarial, se desanima. Todo lo tira por el subsuelo y deciden que lo mejor es simplemente hacer algo "más fácil".

Y lo anterior lo he visto en sinfín de escenarios, desde académicos hasta empresariales, donde las personas dejan de lado ideas y proyectos, porque al enfrentar la fantasía de los sueños, los deseos y las esperanzas; a la disciplina de un cronograma de trabajo, de la necesidad de hablar con inversionistas o  demás personas, o simplemente, de enfrentarse a tareas que no son de su agrado, dejan por un lado el proyecto.

También noto una falta de ganas en tomar retos y riesgos (creo que este tema lo traté en alguna entrada anterior). Al ver que algo podría tener jugosas ganancias PERSONALES, pero que tiene gran cantidad de obstáculos EXTERNOS, deciden echar a tierra el cometido.

¿Por qué los ideales hacen que esto no ocurra? Porque son bases morales INTERNAS, totalmente PERSONALES, y son más difíciles de desenrraizar, de arrancar, y de que se dejen vencer por obstáculos.

Trabajar en un proyecto sin una filosofía a seguir, sin un conjunto de éticas y morales, y simplemente hacerlo por llegar al fin, no hará que tengamos los mejores resultados. Simplemente hará que el objetivo sea cumplido para alcanzar el estándar mínimo, pues las ganas de alcanzar la excelencia mueren con el paso de golpes y piedras en el camino. ¿Por qué mueren? Porque nos rompen la armadura que tenemos por fuerza, y no sabemos soportar golpes por dentro.

Esta armadura que va por dentro, que nos hace soportar golpes y seguir, no sólo adelante, sino con una sonrisa, la logran los ideales.

La próxima vez que vayan a emprender algo, por lo menos tómense un tiempo para pensar ¿por qué? ¿para qué? ¿qué objetivos logro? ¿qué frutos hay para mí como persona? y demás asuntos y créanme ... la victoria será mayor.

viernes, 9 de marzo de 2012

¿Martinellis?




Esta será la primera vez que bloggeo pidiendo información (al fin y al cabo, la idea del medio es intercambiar información, ¿no?). 

¿Alguien puede decirme qué tan verás es esto que voy a postear acá? Es de la página de "La Prensa", cuyo autor es Carlos Ernesto Gonzáles de la Lastra (todo sea por cuidar el derecho de autor de un compatriota). 

Les dejo los links e igual, copio ambos artículos acá. ¡ALGUIEN QUE ME INDIQUE QUÉ TAN VERÁS ES ESTO! Ya sea al twitter o al facebook o al correo o a donde sea. 


http://www.prensa.com/impreso/opinion/%C2%A1no-quiero-un-martinelli-carlos-e-gonzalez-de-la-lastra/67813

Estaba en la fila de un banco esperando mi turno para cambiar un cheque cuando escuché una discusión entre una señora y la cajera. La señora con cara destemplada y con un tono de voz fuerte le decía a la cajera “no me dé Martinellis, yo quiero dólares”. Puse atención y escuché a la cajera decirle a la señora, “es que el Banco Nacional nos obliga a aceptar estas monedas y ya no nos entrega billetes de a dólar”. La señora le contestó: “a mí no me importa, ese es su problema, a mí me da dólares, como dice el cheque que le estoy dando”. La señora recibió sus dólares y yo me salí de la fila y la seguí hasta la salida del banco y le dije, por favor, deténgase, y me presenté, ella hizo lo mismo y me dijo que se llamaba Lenis.

Entonces le dije, señora Lenis, he escuchado su discusión con la cajera y si no tiene inconveniente, ¿me puede explicar su reacción? Se me quedó mirando y vi ensancharse sus fosas nasales, respirar profundo y con una voz gruesa, que me recordaba a mis profesores del Instituto Nacional, me dijo: “Esa moneda no vale nada, bueno posiblemente 10 centavos de dólar y nos la quieren meter por un dólar”. Frunció la ceja y, como quien dice un secreto, pasó a explicarme que había estudiado el presupuesto y en ningún lado aparecía dónde iba registrada la ganancia de ese dinero. Luego de escucharla le pregunté por qué llamaba a la moneda Martinelli y me contestó, enfáticamente, “porque él hizo la ley fiscal en la que nos metió la mano al bolsillo y le ha sacado a los panameños un billón de impuestos y en esa ley nos metió el cují de que el Estado puede hacer circular monedas de uno, dos y cinco dólares. Por el ser el autor de semejante despropósito yo les llamo a esos pedazos de plomo Martinellis”. En ese momento se quedó pensando y me dijo “¿usted, realmente quiere que le dé una explicación de mi disgusto?”. Le contesté que sí y, entonces, me dijo: “Panamá no tiene banco central, por lo tanto, ese dinero es basura”. Se empezó a alterar y me preguntó, “¿usted sabe qué hace un banco central? Pues mantiene y regula la reserva monetaria del país y es el único autorizado para emitir moneda y regula la circulación monetaria. En Panamá, al no tener banco central, lo que circula es el resultado de la venta de bienes y servicios que desarrolla nuestra economía. Meter monedas que no valen nada en nuestra economía es un desastre”. Su vista se desvió hacia unos comercios que están cerca del banco y me dijo: “Mire señor, una moneda fuerte que es la que usamos en Panamá es comercializada globalmente y da confiabilidad y estabilidad. Hoy nos meten una moneda, como si valiera un dólar, pero mañana vendrá la de dos dólares y después las de cinco dólares y así seguiremos, porque al no haber transparencia estas monedas nos están haciendo más pobres y a alguien más rico”.

Nuevamente me miró y se me acercó, sentía su aliento cerca de la cara, y me dijo: “Nicolás Copérnico, en 1371, dijo que la mala moneda lleva fuera de circulación a la buena moneda y no digamos lo que nos enseñó Thomas Gresham, si tiene una moneda depreciada esa es la que se gastará y guardará la que sí vale. Se da cuenta por qué no acepto los Martinellis”. Entonces, se separó de mí y me dijo en voz alta: “¡A mí me dan mis dólares!”, Dio media vuelta y se fue. Me quedé como petrificado, miré mi cheque, entré al banco y cuando fui a cambiarlo le dije a la cajera, en voz alta, ¡a mí no me dé un Martinelli!


http://www.prensa.com/impreso/opinion/la-llamada-carlos-ernesto-gonzalez-de-la-lastra/71275

Eran las 7:30 a.m. cuando sonó el timbre de mi teléfono privado. En ese momento pensé, “llamada importante”, solo mis clientes internacionales y algunos familiares conocen este número. Hice lo que siempre hago, me paré de la silla (estoy convencido de que al estar de pie, pienso mejor o puede ser mi subconsciente que siempre me juega una mala pasada, por medir solo 1.67 metro, y que caminando me siento más alto), agarré el teléfono y contesté: ¿quién habla? y oí aquella voz profunda de la profesora del Instituto Nacional. “Aló, Aló, don Carlos, le habla la señora Lenis”.


Me quede frío y pensé, leyó mi artículo y me va a reclamar. “Mire don Carlos, ¿es usted chiricano?”. Le contesté que sí y me dijo: “con razón, ustedes no son ágiles mentalmente como la gente de Monagrillo, de donde soy yo. Su artículo estaba bien, pero ¿por qué no preguntó quién tiene los 40 millones de dólares que han sido suplantados por los Martinellis? ¿Usted no se acuerda lo que le dije sobre Nicolás Copérnico, que la moneda mala desplazaba a la buena? ¿Dónde está la moneda buena? No me conteste, ¿dígame si sabe lo que es el señoreaje? ¡Ajá!, su silencio denuncia su ignorancia, pues déjeme decirle que el señoreaje es la diferencia entre lo que cuesta una moneda y el valor con que la pone a circular el agente emisor, y es lo que algunos economistas llaman como ´un impuesto de la inflación´. Pues sepa usted, don Carlos, que el Ministerio de Economía se queda con esa utilidad en ingresos varios –¿usted se cree ese cuento?– y lo utiliza para gasto corriente”.


“Entonces, eso significa que está moneda es un vulgar impuesto, pero la gente de Monagrillo, que sabemos de economía, no como ustedes los chiricanos, sí hemos agarrado la jugada. Los bancos centrales, en otros países, son entidades autónomas del gobierno central, porque esa fue una lucha de años de los organismos financieros internacionales, y son los que pueden emitir monedas, pues bien, el gobierno de Martinelli nos ha regresado a la edad de piedra en materia monetaria. Ahora resulta que el agente emisor es el Ministerio de Economía, controlado por el Ejecutivo o sea el mismísimo Martinelli. Este ministerio es el que hace el presupuesto y al hacer moneda cobra y se da el vuelto. Y mañana nos quitan el grado de inversión y, de seguro, que el Gobierno le echará la culpa a los ngäbe buglé”.
“Don Carlos, yo lo he investigado a usted. Esta investigación no tiene que ver con Mulino, porque yo tengo mi propia red de informantes, y así conseguí su número de teléfono privado. Sé que le gustan los números y las fórmulas y le recuerdo aquella de John Stuart Mill ( M.V=P.G.) M es masa de dinero, V es velocidad de circulación de dinero, esto es igual a P, nivel de precios, y G, producción de bienes. Don Carlos, así crecen los precios, pero estos torpes del Ministerio de Economía solo le quieren echar la culpa de la inflación al petróleo y no al relajito de estar produciendo monedas que no valen nada”. “Solo dos preguntas, don Carlos: ¿qué hacen los comerciantes con los miles de visitantes que vienen a comprar a Panamá, cuando le dan monedas que no valen nada y que no las pueden cambiar en ningún otro país? ¿Será que están en el jueguito del Gobierno, de guardarse la moneda buena y poner a circular la mala? Pues, déjeme decirle que eso es como dispararse uno mismo al pie. Dígame, si retiran los dólares del mercado, ¿no significa que convierten a los Martinelli en moneda de uso forzoso? y ¿qué pasará cuando saquen las monedas de dos y de cinco dólares? La señora Lenis cerró el teléfono, me senté en la silla, absolutamente abrumado, metí la mano al bolsillo, saqué un billete de a dólar y leí “In God We Trust”.